Aun a riesgo de defraudar a cuantos conocen mi naturaleza romántica y mi inclinación hacia el melodrama y las historias decimonónicas, debo comenzar esta entrada de este vuestro blog dejando claro que el texto, pese a su título, no habla del matrimonio convencional.
Si bien es cierto que el vínculo y la relación que establece SVAE con cada uno de los clientes se cimienta sobre algunos de los valores que sostiene o debería de sostener a una pareja felizmente casada ―como son el respeto, la confianza y la buena comunicación―, hoy voy a hablaros de aquello que hace que nuestros clientes se sientan muy satisfechos con nuestro trabajo (y por ende, que no haya infidelidades de ningún tipo) y que nos lleva a celebrar muchos aniversarios con la misma ilusión del primer día.
La Solucionadora enmascarada y yo, como el resto de los gestores y tramitadores de avisos que trabajamos en SVAE, contamos con la inestimable ayuda de unos responsables que nos forman,durante las veinticuatro horas de los siete días de la semana, en la atenciónde las llamadas que reciben los teléfonos de los clientes que nos han contratado.Nuestros responsables nos guían con pericia de sherpa a través de los sinuosos desfiladeros por los que nos desplazamos hasta que conseguimos acceder a la cima del éxito en nuestra atención telefónica.
Si somos tan buenos profesionales y tenemos tanto éxito en nuestro cometido, no me queda otra que reconocer que gran parte del mérito nos viene a través de los protocolos diseñados para atender con la misma certeza y seguridad las llamadas a una administración de fincas, a una clínica médica, a un bufete de abogados o a una empresa de telefonía. Esos protocolos, que nacen de las necesidades de nuestros clientes, son el mapa que nos traza el camino a seguir, evitándonos caídas y tropezones, y librándonos de perdernos para llegar al destino de una llamada atendida con acierto, empatía, amabilidad y profesionalidad.
El otro bastión de nuestro éxito son nuestros responsables. Ellos tienen muchos años de experiencia ya en este terreno y son expertos en la cartografía del protocolo. Con su buen hacer y su amplio bagaje en el mundo de la secretaría virtual, ayudan a los clientes a diseñar los formulismos (y formalismos) más adecuados en cuanto a las más variadas exigencias y a las necesidades más específicas en factores tan importantes como la protección de datos y la confidencialidad en las llamadas.
A fecha de hoy, puedo decir con orgullo que cientos de clientes de toda la geografía nacional han depositado su confianza en SVAE y que mis compañeros y yo recibimos con asiduidad las felicitaciones y el agradecimiento de muchos de ellos.
Es por ello que llevo a gala y con orgullo el nombre de Capitán apaños, puesto que gracias a seguir estos protocolos que acompañan y definen nuestras gestiones, soy el súper héroe capaz de apañar aquello a lo que me enfrento y, de solucionar los problemas y las necesidades de cuantos están al otro lado de la línea al descolgar el teléfono.
Una vez que salgo del turno y dejo los auriculares, vuelvo a ser Iván Tintero, y una vez que he terminado con mi trabajo, vuelvo a dejarme llevar por las rosas, los valses a la luz de la luna y los juramentos de amor eterno. Puro compromiso.
Cada uno es como es, aunque lleve capa y antifaz.
Iván Tintero,
el Capitán apaños.












