Y esto no es una frase hecha. Es una de esas sentencias que en SVAE hemos convertido en realidad absoluta.
Siempre he dicho que lo que define esta empresa en la que atendemos las necesidades de cuantos llaman a los números de los clientes que han contratado nuestros servicios de asistente virtual para empresas es el formidable equipo humano de gestores y tramitadores de llamadas que trabaja en ella.
Somos muchos los superhéroes y las superheroínas que nos hemos conjurado para ofrecer un servicio completo, eficaz y humano las 24 horas del día los 7 días de la semana, llueva, nieve, sople un viento huracanado o brille un sol de justicia.
Estamos al servicio de quienes nos necesitan a cualquier hora de los 365 días del año, por eso he titulado este texto “cualquier momento es bueno”.
Nos organizamos para que siempre haya un ser humano al otro lado del teléfono cuando alguien marca el número de la empresa que puede solucionar sus problemas o atender sus necesidades.
Hoy en día son muchos los que se desesperan al descubrir que, si marcan un teléfono buscando ayuda, se van a encontrar con que quien descuelga es tan solo una máquina programada para pedirle que llame en horario comercial, o con una locución telefónica indicando el horario de atención al cliente. Nuestro horario de atención al cliente es cualquiera en el que el cliente puede necesitar de nuestros servicios y, doy fe de que simplemente con descolgar, saludar y atender la llamada con educación, empatía y verdadera voluntad de ayudar, el llamante comienza a ver una luz al final del túnel de su preocupación.
Esto no quiere decir que la solución se vaya a presentar de forma inmediata, pues algunas de las empresas que han contratado a SVAE tienen técnicos de guardia o profesionales a los que poder avisar sea la hora que sea, y otras no; pero en esos caso lo que sí que podemos hacer es tomar nota de las necesidades, de la urgencia o del problema de quien llama, recoger sus datos y un teléfono de contacto y pasar de inmediato el aviso a nuestros clientes por el medio que nos hayan indicado para que se gestione todo cuanto antes.
Las puertas de los garajes, los ascensores y las conexiones a internet, por poner ejemplos reales, no entienden de fines de semana, de horas de descanso ni de pausa para el almuerzo, y desde luego reconforta poder ayudar a un vecino que llama desesperado la tarde del domingo porque se ha estropeado el ascensor y no
puede subir la silla de ruedas de su hijo hasta el 8o, o a ese esforzado trabajador que entra en pánico al ver que la puerta de su garaje se ha quedado bloqueada y no puede salir con el coche para acudir a su puesto en la oficina, en la fábrica o en el comercio.
Los festivos, los puentes y esos días en los que la mayoría de los mortales pueden desentenderse de sus obligaciones y tratar de relajarse, siempre habrá trabajadores de SVAE preparados para atender las llamadas que se realizan a las empresas que pagan su nómina y no solo para descolgar el teléfono, sino para ofrecer al solicitante la atención que espera, la cercanía y la empatía que necesita en un momento de ansiedad, de enfado o de angustia ante cualquiera de los muchos problemas que pueden aparecer en una comunidad de vecinos, en una agencia de seguros, en un alojamiento turístico o en un servicio de reparación de neumáticos, por citar algunos de los casos más habituales de llamadas fuera de horario comercial o de oficina.
Y como somos humanos y no máquinas, tenemos al frente del equipo a los responsables que organizan los turnos y los horarios, las guardias y los momentos de descanso para que podamos ofrecer siempre el mejor de los servicios y gestionar de la mejor de las maneras las llamadas de cuantos necesitan contactar con nuestros clientes, sea la hora que sea.
El hecho de poder demostrar empíricamente esto de lo que estoy hablando, y de tener registro y control de las llamadas atendidas en todo momento, hace que me sienta muy orgulloso de mi equipo, de mi empresa y de la labor que desempeñamos.
Siempre vuestro.
Iván Tintero, el Capitán Apaños.












